Un día tendremos que comparecer ante el tribunal de Cristo, y seremos juzgados. Cada uno recibirá lo que merezca por las buenas o las malas cosas que haya hecho mientras estaba en el cuerpo. (2Co.5:10) NBV
Mientras llega ese momento, nuestra misión consiste en comportarnos como conscientes de que Él ha derramado su amor en nosotros y por eso debemos sentirnos impulsados a una forma de vida diferente a los demás.
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