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Mostrando entradas de septiembre, 2011

Un Estimulo a la Oracion

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Yo soy Jehová tu Dios, Que te hice subir de la tierra de Egipto; Abre tu boca,  y yo la llenaré. (Sal 81:10) Nuestros conceptos humanos nos inducen a pedir pequeñas cosas, porque nuestros merecimientos son pequeños; pero el Señor quiere que pidamos grandes bendiciones. La oración debería ser un asunto tan sencillo como abrir la boca; debería ser una expresión natural, sin limitaciones. Cuando un hombre es ferviente, abre grandemente su boca, y nuestro texto nos exhorta a ser fervientes en nuestras súplicas.  Sin embargo, también quiere decir que podemos tener valor delante de Dios, y pedir muchas y grandes bendiciones de Sus manos. Lean el versículo completo, y vean el argumento: “Yo soy Jehová tu Dios, que te hice subir de la tierra de Egipto; abre tu boca, y yo la llenaré.” Debido a que el Señor nos ha dado tanto, nos invita a que pidamos más, sí, a que esperemos más.  Miren cómo los pajaritos en sus nidos parecieran ser solamente bocas cuando l...

Rostros del hombre

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¿Quién podrá entender sus propios errores? Líbrame de los que me son ocultos.   Sal.19:12 ¿Ha notado que nosotros podemos crear una variedad de imágenes con un mismo rostro?: Tristeza, preocupación, alegría, enojo, sorpresa. En lo moral, todo hombre presenta, por lo menos, cuatro rostros diferentes: El primer rostro  es esa imagen noble y virtuosa que tratamos de presentar en sociedad. En público vendemos una imagen de gala: somos atentos, generosos, educados y amistosos. Todo el mundo ve nuestra apariencia, pero pocos saben lo que realmente somos. Cito el caso de un hombre cascarrabias, caprichoso, quisquilloso y tacaño con su familia que le negaba a su mujer hasta el dinero para comer, acusándola de ser capaz de arruinar a un millonario. Pero si llegaba una visita, el tigre se convertía en un manso cordero, mostrándose cortés, comunicativo y generoso como por arte de magia. Su hija menor le suplicaba que se portara siempre como en visita... pero tan pront...

Entrégame tus cargas

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(Mat.11:28)  Venid a mí todos vosotros que están cansados y agobiados, y yo os daré descanso.  Dios ha provisto un reposo, y algunos han de entrar en él.  Vamos, entonces, esforcémonos por entrar a este reposo. Renunciemos al arduo trabajo del pecado y del yo. Abandonemos toda confianza incluso en aquellas obras de las que pudiera decirse: “son buenas en gran manera.” ¿Poseemos algunas de ellas? A pesar de ello, descansemos de nuestras propias obras, lo mismo que hizo Dios de las Suyas. Nuestro Salvador ha invitado a todos los que trabajan fuerte y están muy cargados que vayan a Él. En algunos sentidos, todos los hombres están así. Cristo los invita a todos a que vayan a Él en pos de reposo para sus almas. Él solo da esta invitación: los hombres van a Él cuando, sintiendo su culpa y miseria, y creyendo su amor y poder para socorrer, lo buscan con oración ferviente.Todos los que así van recibirán reposo como regalo de Cristo, y obtendrán paz y consuelo en su cor...

La Salvacion es de Jehova

(Jon.2:9). A todos nos es familiar el celoso “ganador de almas” que va de un lado a otro, “pescando” a personas, guiándolas por medio de una fórmula de salvación, e insistiéndoles de tal modo que éstas hacen una pequeña oración y profesión de fe, con tal de quitarse al pesado de encima. éste añade otro convertido a su lista y alza la vista buscando más cabezas que contar. ¿Así se evangeliza? Debemos admitir que no. Eso más bien es acoso religioso y proceder ilícito, y como cualquiera otra cosa hecha según las fuerzas de la carne, hace más mal que bien. John Stott tenía razón al escribir: “Cristo tiene las llaves. Es él quien abre las puertas. Entonces, no forcemos bruscamente las puertas que aún están cerradas. Hemos de esperar que él nos las abra. La causa de Cristo es continuamente perjudicada a causa del testimonio brusco o irrespetuoso. Sin duda, tenemos que hacer lo posible para ganar a nuestros amigos, familiares y compañeros de trabajo para Cristo. Pero a veces corremos demasi...

El Síndrome del Fariseo

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¿Puede alguien llegar a la presencia del Dios Todopoderoso y salir de allí siendo el mismo? Luc. 18.9-14    "A unos que confiaban en sí mismos como justos,  y menospreciaban a los otros,  dijo también esta parábola: Dos hombres subieron al templo a orar:  uno era fariseo,  y el otro publicano. El fariseo,  puesto en pie, oraba consigo mismo de esta manera:  Dios,  te doy gracias porque no soy como los otros hombres,  ladrones,  injustos,  adúlteros,  ni aun como este publicano;   ayuno dos veces a la semana,  doy diezmos de todo lo que gano. Más el publicano,  estando lejos,  no quería ni aun alzar los ojos al cielo,  sino que se golpeaba el pecho,  diciendo:  Dios,  sé propicio a mí,  pecador.  Os digo que éste descendió a su casa justificado antes que el otro;  porque cualquiera que se enaltece,  será humillado;  y el que se hu...

El Costo de la Verdad

“¿Me he hecho, pues, vuestro enemigo, por deciros la verdad?” (Gal_4:16).  La experiencia de Pablo con los cristianos de Galacia nos recuerda que a menudo nuestros amigos se vuelven enemigos cuando les decimos la verdad. El apóstol había llevado a estas personas al Señor y les había nutrido en la fe. Pero más tarde, cuando los falsos maestros se infiltraron en las asambleas cristianas, Pablo tuvo que advertir a los creyentes que estaban abandonando a Cristo por la ley. Eso hizo que se volvieran hostiles hacia su padre en la fe. Sucedió lo mismo en los días del Antiguo Testamento. Elías fue siempre honesto y franco en sus mensajes al rey Acab. Sin embargo, un día cuando Acab se encontró con él, le dijo: “¿Eres tú el que turbas a Israel?” (1Re_18:17). “¿Turbar a Israel?” ¡Elías fue uno de los mejores amigos que tuvo jamás Israel! Pero se lo agradecieron acusándolo de perturbador.  Micaías fue otro profeta intrépido. Cuando Josafat preguntó si había algún profeta del Señor...

Predicando el Mensaje de la Cruz

¿Tan necios sois?  ¿Habiendo comenzado por el Espíritu,  ahora vais a acabar por la carne? Ga.3:3 Muy poco sabios son quienes toleran ser desviados del ministerio y la doctrina en que fueron bendecidos para provecho espiritual de ellos. ¡Ay, que los hombres se desvíen de la doctrina de Cristo crucificado, de importancia absoluta, para oír distinciones inútiles, pura prédica moral o locas imaginaciones! El dios de este mundo ha cegado el entendimiento de los hombres por diversos hombres y medios, para que aprendan a no confiar en el Salvador crucificado. Podemos preguntar directamente, ¿dónde se da más evidentemente el fruto del Espíritu Santo; en los que predican la justificación por las obras de la ley, o en quienes predican la doctrina de la fe? Con toda seguridad, en estos últimos. A la gente le están enseñando que Dios quiere que ellos siempre tengan éxito y que de esta manera todo el tiempo tengan que estar a la expectativa de “la buena vida”. Sin embargo este tipo ...